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La ecografía cutánea es una técnica no invasiva, inocua y que ofrece información en tiempo real de las estructuras a estudio. En dermatología, como en muchas otras especialidades, tiene varias utilidades que revisaremos a continuación.
Un ecógrafo basa su funcionamiento en emitir y recibir ultrasonidos a través de una sonda. Los ultrasonidos son sonidos inaudibles con frecuencias mayores a 20.000Hz que al chocar con las diferentes estructuras corporales rebotan de nuevo hacia la sonda con mayor o menor intensidad según la composición de la estructura –por ejemplo, un hueso hará rebotar casi todas las ondas mientras que algo blando o con mucha agua hará rebotar muy pocas. Por tanto, la sonda es capaz tanto de transformar electricidad en ultrasonidos como de transformar ultrasonidos en electricidad para producir una imagen que finalmente es lo que el médico interpreta. Hoy en día existen sondas sin cables que directamente transmiten a un aparato electrónico como móvil o Tablet, haciendo cada vez más accesible esta técnica
La principal diferencia radica en la profundidad, ya que no será necesario el mismo el equipo para una ecografía convencional que quiera ver, por ejemplo, el hígado. En dermatología nos interesan estructuras muy superficiales y discriminar con resolución los ecos de sus componentes. Cuanto mayor es la frecuencia del ultrasonido, menor es la capacidad de penetrar en los tejidos y mayor es la capacidad de discriminar entre los ecos de dos estructuras adyacentes. Por lo tanto, los equipos adecuados para la ecografía dermatológica son los de sondas de alta frecuencia (mayores de 7,5 MHz) y con frecuencia variable, que nos permitan flexibilidad a la hora de centrar la estructura a estudio a mayor o menor profundidad. En la imagen inferior podemos ver la estructura normal de la piel vista con ecografía.
La ecografía dermatológica tiene múltiples utilidades, principalmente diagnósticas (por ejemplo, diferenciar un tumor benigno de maligno) pero también sirve de ayuda para realizar procedimientos estéticos o para valorar la respuesta a algún tratamiento.
De esta forma su utilidad se puede desglosar principalmente en:
Ecografía en patología tumoral:
Ecografía en dermatología estética:
Ecografía de la uña. El estudio ecográfico de la uña permite observar las estructuras que se encuentran bajo la tabla ungueal sin necesidad de levantarla mediante una cirugía. Así mismo permite ver la matriz ungueal y las estructuras adyacentes. Sirve principalmente para diagnosticar tumores ungueales o subungueales y valorar de deformidades en la tabla y uñas encarnadas.
