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Aunque los trastornos circulatorios pueden afectar a cualquier parte del cuerpo, la mayor incidencia de consultas en esta especialidad se refiere a los miembros inferiores.
En la especie humana, las piernas son los pilares que soportan el peso del cuerpo, y dado que sólo llevamos unos cientos de miles de años en posición erecta, la mayoría de los tejidos de las mismas y sobre todo su aparato circulatorio de retorno están eficientemente preparados para soportar el tipo de vida que venimos llevando en la sociedad actual, por lo que al final del día, si no se han cuidado convenientemente, puede aparecer la sensación de piernas cansadas con pesadez, sensación de calor e incluso dolor.
Aunque puede haber síntomas del tipo antes descrito debidos a alteraciones de la llegada de sangre arterial a las piernas o a su deficiente circulación por capilares cuando hay desequilibrio del sistema nervioso vegetativo, lo habitual es que el problema sea debido a alteraciones de las venas, enfermedad muy corriente y que afecta a más de un 30% de la población adulta de países desarrollados.
Esta enfermedad recibe el nombre genérico de insuficiencia venosa crónica y casi a menudo afecta de forma simultánea a los sistemas venosos profundo y superficial, aunque con diferente intensidad. Su incidencia es ligeramente superior en el sexo femenino, pero además ocasiona más síntomas y preocupaciones estéticas en mujeres que en varones. Suele dar síntomas del tipo pesadez, dolor, calambres e hinchazón de tobillos y pies. Hasta el momento actual, cuando afectaba exclusivamente al sistema profundo, su tratamiento era sintomático y de medidas higiénicas para evitar su progresión.
En los últimos tiempos se ha desarrollado un sistema de tratamiento quirúrgico sin incisiones (este tratamiento no se realiza en la clínica), mediante implante de stent en venas iliacas de la pelvis que permiten mejorar mucho la sintomatología, cuando la vena está estrecha, que en nuestra experiencia es superior al 90% de los casos diagnosticados por una técnica novedosa que son los ultrasonidos intravasculares (IVUS).
En el caso del sistema superficial estamos ante las típicas varices, que se originan por la debilidad de la pared de las venas o por problemas valvulares de causa desconocida. No obstante, la mayoría de casos se presenta en personas que tienen antecedentes de familiares con este mismo problema de salud, lo que indica que si bien se desconoce cuál es la causa exacta, el factor hereditario juega un rol importante en su aparición.
Dependiendo de su tamaño pueden ser varices tronculares, grandes y gruesas, que suelen ser de obligado tratamiento, ya que a la larga pueden evolucionar hacia tromboflebitis profunda o úlceras. En su intervención quirúrgica (este tratamiento no se realiza en la clínica) se combina la extirpación mediante diminutas incisiones y la extracción de los troncos safenos varicosos o su obliteración mediante calor a través de una fibra óptica introducida en su interior a la que se aplica energía mediante un láser. Las varices reticulares, o de tamaño medio, empiezan a ser un problema estético y terminar siendo un problema de salud que puede degenerar en flebitis superficiales muy dolorosas; pueden ser tratadas con cirugía ambulatoria o más habitualmente mediante escleroterapia química (inyecciones) con micro espuma.
La esclerosis química de las venas superficiales dilatadas de las piernas es un acto médico durante el cual se introduce un agente esclerosante en la luz de dichas venas a través de una punción de la misma. Con ello, el objetivo a obtener es provocar una inflamación de la pared de la vena y una posterior obliteración de la luz de la misma, para evitar el relleno de sangre en su interior. Este es el método más utilizado para tratar las pequeñas, llamadas teleangiectasias, varículas o arañas vasculares, que suponen más que nada una preocupación estética, aunque a veces pueden provocar dolor y trastornos sensitivos locales. Su eliminación conlleva varias sesiones de esclerosis química (inyecciones) o física mediante láser externo.
Cuando además de mala circulación venosa existe un déficit de circulación linfática, bien por obstrucción ganglionar o bien por dilataciones de los vasos, nos encontramos con retención líquida en el tejido subdérmico dando lugar a lo que se llama linfedema. Esta retención hace que la grasa se acumule en esas zonas de forma preferente y la combinación de tejido adiposo y linfa da lugar a la situación de lipedema, agravado si hay trastornos endocrinos como la pobre función del tiroides. Los acúmulos grasos suelen ser localizados sobre todo en las zonas de predominio estrogénico como caderas, muslos y alrededor de las rodillas, dando lugar acné.
Por debajo de las rodillas es más frecuente el acúmulo linfático y no graso. La celulitis es un desorden funcional y estético, que afecta principalmente a la mujer y que se manifiesta por la acumulación de grasa metabólicamente poco activa en el tejido celular subcutáneo y que se da sobre todo en las piernas. Para combatirla, nada mejor que la actividad física y una correcta alimentación. Pero cuando la celulitis es persistente, es aconsejable además recurrir a diversos tratamientos estéticos o médicos.
Las cremas anticelulíticas, lociones o geles, a pesar de no eliminarla totalmente, combinados con ejercicio físico, ayudan a mejorar notablemente su aspecto. Los masajes subdérmicos utilizan la presión por aspiración para estimular el riego sanguíneo en el interior de las zonas tratadas; mientras que los de drenaje linfático y reafirmantes tienen efectos muy positivos sobre la piel, los músculos y el sistema circulatorio.
También es buena medida evitar la ropa ajustada, sobre todo fajas, medias con efecto liga y pantalones muy ajustados.
