Consejos para combatir la «alergia al sol»
La alergia al sol, apelativo cotidiano para denominar a la erupción polimorfa por exposición a la luz, es una reacción de la piel que ocurre cuando ésta se expone a la luz ultravioleta, como la del sol.
Se caracteriza por la aparición de lesiones en la piel, que pueden variar en forma y tamaño, y suelen mostrarse como manchas rojas, pápulas o pequeñas ampollas en las áreas expuestas. Además, puede causar picazón, ardor o molestias en esas zonas.
Esta alergia al sol puede ser molesta, pero con algunos consejos y adquiriendo hábitos rutinarios, se pueden aliviar sus síntomas y protegerse mejor.
- Usar protector solar de amplio espectro: Aplica un protector solar con un alto factor de protección (SPF 30 o más) en todas las áreas expuestas, incluso en días nublados. Reaplicar cada dos horas y después de nadar o sudar.
- Evitar la exposición en las horas pico: Tratar de limitar el tiempo al sol entre las 10 a.m. y las 4 p.m., cuando la radiación ultravioleta es más intensa.
- Vestirse con ropa protectora: Usar prendas de manga larga, pantalones largos y un sombrero de ala ancha para cubrir la piel y reducir la exposición directa.
- Buscar sombra: Siempre que se pueda, permanecer en lugares sombreados para minimizar la exposición solar.
- Mantenerse hidratado: Beber suficiente agua para mantener la piel hidratada y ayudar a reducir la irritación.
- Utilizar productos calmantes: Después de la exposición, se pueden aplicar lociones con aloe vera o productos específicos para aliviar la piel irritada.
Si la alergia al sol es muy severa o frecuente, es muy importante acudir a un dermatólogo.
Los especialistas pueden recomendar tratamientos específicos o medicamentos (Beta carotenos) para controlar la reacción.
El tratamiento preventivo más eficaz es la Fototerapia con UVB de banda estrecha (311 nm). Debe aplicarse antes de la exposición solar, idealmente en primavera. Se realizan 2-3 sesiones semanales durante 1-2 meses que inducen una “tolerancia” a la radiación solar.
